Tarantino: True romance (Amor a quemarropa)

* Atención: Este analisis de la pelicula es un spolier en sí mismo. Es preferible leerlo después de haber visto la película. Quedais avisados…

Amor a quemarropa fue el primer guión de largometraje que vendió Tarantino. La historia bebe mucho de la historia inacabada que Tarantino dirigió con la ayuda de sus amigos, “My best Friend´s Birthday”, en el que Clarence Pool contrata los servicios de una prostituta, Misty, para que sea el regalo de cumpleaños de su amigo, Burnett. Pero las cosas se complican mucho con la aparición del chulo de Misty y la novia de Burnett.

La película, dirigida en 1993 por Tony Scott, es una buena muestra de los temas más recurrentes en los guiones de Tarantino.

La película comienza con Clarence, el joven protagonista interpretado por Christian Slater, bebiendo en la barra junto a una especie de “Marilyn decadente”. Clarence explica con vehemencia las razones por las que Elvis es único, el mejor cantante para él. Enseguida entendemos que el protagonista está obsesionado con el cantante y con Sonny Chiba, un actor de películas de acción. De hecho, Clarence invita a la mujer a que le acompañe a una sesión continua de Chiba a modo de cita. La mujer, sorprendida, deniega la invitación de Clarence. Está claro que a Clarence no se le dan bien las mujeres. Da la sensación de vivir demasiado encerrado en su pequeño mundo de héroes y dioses propios, encontrados en el mundo moderno y elevados a las alturas por él, convertido en su mayor devoto. El dialogo de la escena inicial recuerda mucho al celebre dialogo sobre Madonna en “Reservoir dogs”. Al finalizar la secuencia, aparece el titulo de la película. Forma de empezar, que Tarantino repetirá a lo largo de su filmografía. Este guión es de los primeros que escribió Tarantino, es por eso que si bien se intuye con claridad el estilo “Tarantino”, hay detalles, formas de narrar, que Tarantino irá puliendo y repitiendo durante toda su filmografía. Así, descubriremos que la estructura favorita de Quentin a la hora de armar sus guiones, es la siguiente; Una escena que sirve de prólogo, aparición del titulo de la película acompañado de una música cuidadosamente escogida, y después una narración en cinco actos remarcada por la presencia de íntertítulos, y en la que por lo general, se suceden los continuos saltos en el tiempo.

Después del titulo, vemos una sucesión de imágenes que se van intercalando. Por un lado, las vistas de una ciudad llena de humo, por el otro, seres marginales, sobre todo mendigos. Es una manera de decir: de esto trata la película, estos son los protagonistas, los seres marginales que viven en las grandes ciudades.

De pronto oímos la voz en off de Alabama, interpretada por Patricia Arquette, que nos adelanta que vamos a ver una historia de amor. Vemos como Alabama entra en el cine donde se están proyectando las películas de Chiba. Clarence está sentado en una de las butacas. Pese a que el cine está medio vacío, Alabama se sienta junto a él tras tirarle las palomitas encima. Sus ganas de acercarse a él son evidentes, y su estrategia resulta descarada. Hay que destacar que tanto en esta secuencia, como en la siguiente, Clarence, ayudado por una gabardina verde, recuerda un poco a Travis, el protagonista de “Taxi driver”. De hecho, cuando Clarence va con Alabama a tomar un helado después de la película, la secuencia recuerda a la que protagonizan Robert De Niro y Cybill Shepherd, Betsy, cuando ella accede por primera vez a tomar algo con él. Sin embargo, en “Amor a quemarropa”, el desenlace de la escena se intuye desde el principio más feliz para el protagonista que en “Taxi driver”. También hay que destacar el lugar de la cita, tan familiar para los seguidores de Tarantino, una cafetería-restaurante de estilo años 50. Muy similar a las que pueblan su filmografía.

Más tarde Clarence lleva a Alabama a su centro de trabajo, una tienda de cómics. Clarence vive rodeado de ficción y superhéroes. Clarence le enseña a Alabama un cómic en el que aparece Nick Furia, personaje que lleva un parche en el ojo, como el que llevará Clarence al final de la película, y como el que llevará años más tarde el personaje de Daryl Hannah en Kill Bill.

Hasta el momento la película avanza centrándose en la presentación de Clarence, que se evidencia como el alter ego de Tarantino dentro de la película.

Después de la secuencia en la tienda de cómics asistimos a una escena de sexo entre Clarence y Alabama. Aquí es cuando el hecho de que Tarantino no sea el director de la película, me suscita dudas a raíz de la escena, y sobre cómo habría abordado Tarantino la escena de sexo, puesto que en el resto de sus películas, escenas de este tipo brillan por su ausencia.

En la secuencia siguiente vemos que en la habitación de Clarence hay un altar con un busto de Elvis. Esto, aparte de aportar información sobre el personaje, nos recuerda a la devoción que sentía el protagonista de los 400 golpes, Antoine, por Balzac, al que también llega a construir un pequeño altar. No hay que olvidar que Tarantino es un gran seguidor de las películas de la nouvelle vague, sobre todo de la obra de Jean-Luc Godard.

Clarence se despierta solo. Clarence está fuera, sentada en la marquesina de un anuncio, meditando sobre lo sucedido. Clarence la encuentra llorando. Alabama le confiesa al protagonista su profesión, y le dice que está enamorada de él. Destaca el pragmatismo con el que se toma Clarence la noticia.

Vemos a los dos protagonistas salir del juzgado. Acaban de casarse de rojo. Les pega más que hacerlo de blanco. Después se hacen unos tatuajes. La sensación que se transmite al espectador es de vértigo. En apenas un fin de semana hemos visto como los protagonistas se conocen, se enamoran en una noche, se casan, y se tatúan sus nombres. Como dice el personaje de Clarence, parafraseando la filosofía de los “Rebeldes sin causa”, vive al limite, muere joven y deja un bonito cadáver. Durante la secuencia de los tatuajes, Alabama le habla a Clarence de Drexl Spivey, su chulo, interpretado por Gary Oldman. Alabama confiesa que Drexl le pegó una paliza, lo que hace que hierva la sangre de Clarence. En la secuencia del tatuaje, por la manera de hablar de Alabama, con total naturalidad y sin rencor sobre su pasado, su personaje se nos muestra como una mujer de una enorme candidez, casi como una niña pequeña que ha conservado de alguna manera su inocencia pese a todo.

En la secuencia siguiente se nos presenta a Drexl, uno de los muchos matones que pasarán por la película. Vemos a Drexl robar con desatada violencia un maletín lleno de coca. Hay que detenerse en la manera que tiene Tarantino de presentar a éste personaje, porque será regla general en el resto de sus filmes. Lo que suele hacer Tarantino, es sacar primero a un personaje, llámamelos “A”, hablando con un personaje “B”, sobre otro personaje, que sería “C”. “A” le cuenta a “B” algo, una anécdota, una historia que define a “C”, o por lo menos un rasgo de su carácter, algo que nos hace sentir curiosidad por “C”, y cuando ya nos ha picado el gusanillo y queremos conocer a “C”, nos lo presenta. Esta manera de presentar a los personajes ha sido perfeccionada por Tarantino hasta el limite, convirtiéndose en todo un maestro y repitiendo ésta formula repetidas veces y con sumo éxito en películas como “Reservoir Dogs”, con el señor Rubio, en “Pulp Fiction”, con la mayoría de los personajes, o en “Kill Bill”, con el personaje de Bill. Es una fórmula que concuerda con la manera de entender el cine de Tarantino y con lo que busca al hacer sus películas; Provocar una montaña rusa de sensaciones y que el interés del espectador no decaiga nunca.

Volvemos a la casa de Clarence, que está encerrado en el cuarto de baño, lugar de reflexión y anuncio de cambios, por lo general dramáticos, en las películas de Tarantino. Aquí, la imagen de la conciencia de Clarence, un Elvis con traje dorado, le aconseja que vaya a vengar a Alabama al local de Drexl. Clarence decide hacer caso a su mentor y acude al local a recoger las pertenencias de Alabama y enfrentarse con su chulo. De nuevo debo insistir en lo mucho que me recuerda el protagonista al Travis, de “Taxi driver”. Particularmente, este momento de la película me recuerda al final de la de Scorsese, cuando Travis acude al piso donde prostituyen a Iris, el personaje interpretado por Jodie Foster.

Asistimos al duelo entre Clarence y Drexl, que es presentado como un animal salvaje rodeado de pieles, y cuyo desarrollo está marcado por el irritante vaivén de una lámpara con la que juguetea el chulo, y en la que Clarence vuelve a mostrarse como el alter ego heroico de Tarantino, al hacer gala en situación semejante, de un saber enciclopédico sobre la película que está viendo Drexl. En esta secuencia cobra relieve otro de los aspectos más importantes en toda la filmografía de Tarantino, quizá el que más; la idea del honor, del orgullo entre delincuentes, entre seres marginales.

Finalmente, Clarence mata a Drexl de la misma forma que lo haría el héroe de una película de acción y se lleva lo que piensa que son las partencias de Alabama, una enorme maleta. Al volver a casa junto a Alabama, y contarle lo que ha pasado, ella se pone a llorar. Clarence cree que llora porque quería a Drexl. Ella le aclara enseguida que llora porque es lo más romántico que han hecho por ella jamás. Aquí encontramos una equivalencia interesante entre amor y violencia. Al final de la secuencia descubrimos que la maleta que ha cogido es la que está llena de coca. El “macguffin”, que diría Hitchock, está servido, y es blanco. A partir de ése momento sabemos que la trama va a girar en torno al maletín lleno de coca, ése va a ser el objeto a recuperar por parte de los mafiosos y la policía, y el objeto a vender de los protagonistas.

Un poco superado por las circunstancias, Clarence acude a su padre, un policía al que hace años que no ve, para que le eche una mano. El padre de Clarence, interpretado a la perfección por Dennis Hopper, vive en una caravana, otro de los sitios recurrentes en el cine de Tarantino.

Después de estar con su padre, Clarence emprende camino a Hollywood con Alabama para encontrarse con Dick, su mejor amigo, que es actor y puede ayudarle a vender la mercancía. Antes de irse, Clarence le apunta la dirección de su amigo a su padre, por si pasará algo, que éste le pueda localizar. Los documentos; Carné de identidad, notas, inscripciones… son utilizados por Tarantino para hacer avanzar la acción sin comerse mucho la cabeza, es decir, no importa tanto cómo los mafiosos logran seguir la pista de Clarence, como el hecho de que le sigan la pista. Lo importante es que la película no pierda ritmo.

Mientras la pareja se dirige a Los Ángeles, los mafiosos que les van siguiendo la pista, en este caso el carné de conducir que Clarence se dejó en el local de Drexl, llegan a la caravana de su padre. Los vecinos han visto a Clarence por ahí. La escena de tortura que protagonizan Christopher Walken y Dennos Hopper es uno de los momentos más memorables de la película, debido en gran parte al elaborado monologo de Hopper. Él se niega a decirle el paradero de su hijo a los mafiosos, y quizá para intentar evitarse el tormento de la tortura, y porqué no, por darse el gusto, saca de quicio a Walken, siciliano, diciéndole que son hechos probados e históricos que los sicilianos fueron engendrados por negros porque a sus antepasados se los “tiraron” los moros, que son negros. El mirar a la muerte a la cara con serenidad y resignación es muy propio del cine negro y de las películas de las que bebe Tarantino. Historias de personajes duros, viriles. Como guerreros.

A continuación presenciamos un momento explicativo, por otro lado necesario, en el que Clarence queda con el asistente de un famoso productor de Hollywood, al que pretenden venderle todo el maletín de coca a un precio muy superior al del mercado. Como el asistente no sabe de dónde ha sacado Clarence el maletín, y no se fía, Clarence se inventa una mentira y le dice que se lo ha pasado un colega que es policía. Mentira que tendrá consecuencias más tarde. De este dialogo destaca una frase que dice Clarence al ayudante, “¿Parezco una rubia con tetas enormes que sabe a helado de vainilla?”,”No”, dice el ayudante, “Entonces no me engañes”, le espeta Clarence. Este tipo de preguntas retóricas es otra de las armas preferidas de Tarantino a la hora de armar sus diálogos. Sin ir más lejos, en “Pulp Fiction” lo usa con frecuencia. Finalmente Clarence logra hablar por teléfono con el productor, y le convence para reunirse con él y venderle la mercancía tras un dialogo muy cinematográfico, en el que hablan en clave y se refieren a la coca como “Doctor Zhivago”.

Vemos como los mafiosos siguen acercándose a la pareja. Ésta vez, el matón que les busca consigue la información del compañero fumeta de Dick, que sin sospechar nada le da la dirección del hotel donde se hospedan. Esta argucia narrativa. Este truco de guionista, volverá a ser utilizado más tarde, hacia el final de la película. Tarantino esconde su truco mostrándolo abiertamente y vistiéndolo con un poco de humor. Es típico de Tarantino, que al llegar a una secuencia demasiado explicativa, o de convencionalismos cinematográficos demasiado evidentes, encaré la secuencia de ésta manera, sabedor de que la gente conoce la naturaleza de ése tipo de escenas y por qué son necesarias. Por lo menos que se rían un poco, pensará.

Gracias a las señas que tan generosamente le da el personaje de Brad Pitt, el matón encuentra sin problemas la habitación de hotel de Clarence y Alabama. Ella es la que sufrirá en sus carnes la delación involuntaria, ya que es ella la que sube sola a la habitación mientras Clarence se va a comprar algo de comida. La secuencia en la que el matón tortura a Alabama con un perverso tono paternalista, de admiración incluso, es otra de las más recordadas por su violencia. La escena va y viene de la habitación de hotel al coche de Clarence, que para más INRI, se entretiene más de lo habitual en las compras. Aquí resulta curioso como Tarantino usa un mismo elemento para cosas muy diferentes: En un momento de la paliza que está sufriendo Alabama, pasamos a Clarence, que de pronto se entretiene con un desconocido al ver que está leyendo una revista que habla sobre Elvis, su ídolo, aquí Elvis es motivo de retraso en Clarence, es decir, impide que llegué a tiempo para salvar a su novia de las garras del matón, pero en cambio, en la habitación del hotel, Elvis se convierte en instrumento de salvación cuando un busto suyo es utilizado por Alabama para golpear en la cabeza al matón. La salvaje pelea entre Alabama y el matón acaba con varias descargas de escopeta de ella sobre su enemigo. El ralentizado de la secuencia y los gestos de rabia de la chica remiten directamente a los simios de 2001, una odisea del espacio, de Stanley Kubrick. Clarence llega tarde, pero a tiempo de curar las heridas de su novia.

Seguida de esta secuencia, vemos como el ayudante es detenido por la policía con un buen puñado de coca pura en la guantera y sobre todo, en la cara. De nuevo Tarantino explota una situación que podría resultar anodina y la convierte en algo ingenioso.

Asustado por la policía, el ayudante del productor no solo cuenta todo lo que sabe, sino que también acepta que le pongan un micrófono en el pecho y ejercer de infiltrado. Todos se dirigen al final de la película. Todos; Clarence, Alabama, Dick, el asistente, el productor, los mafiosos, los policías, los guardaespaldas del productor, todos se dirigen al mismo y reducido espacio, una habitación de hotel.

Cuando Clarence sube en el ascensor con el infiltrado, volvemos a presenciar una secuencia a la que se le saca todo el partido al montaje paralelo. En ella, Clarence encañona con su pistola al ayudante y le dice que lo sabe todo, que sabe que les han tendido una trampa, el ayudante no es capaz de decir nada, está cagado de miedo. La situación, de tremenda tensión en el ascensor, contrasta con la tranquilidad con la que la viven en la comisaría, donde uno de los policías se permite bromear incluso.

Pasada la tormenta, el ayudante del productor logra convencer a Clarence de que no le ha tendido ninguna trampa. Todos suben a la habitación del productor. Al entrar vemos que se está proyectando una película de guerra, apunte irónico de lo que se vivirá entre ésas cuatro paredes…

Una vez cerrado el trato con el productor, Clarence se va al baño. Y como siempre que aparece un baño en la película, pasa algo terrible.

Mientras Clarence dialoga tranquilamente con su conciencia en forma de Elvis, fuera, en la habitación, se ha juntado un montón de gente armada que se apunta la una a la otra. Estas situaciones de “Empate técnico”, en las que todos se apuntan a todos sin que ninguno tenga una clara ventaja, apasionan a Tarantino, que las busca en casi todas sus películas.

Cuando Clarence sale del baño se encuentra en medio del tiroteo. Las plumas de los cojines saltan por los aires y dan a la escena un aire onírico. Clarence es herido, parece que va a morir, y de hecho, en el guión original de la película, así era, pero Tony Scott decidió cambiarlo a favor de un final más esperanzador.

En el final definitivo, Clarence, herido en un ojo, y Alabama, logran escapar con el maletín que contiene el dinero que les iban a pagar por la coca. En la última secuencia de la película, en la que volvemos a escuchar la voz en off de Alabama, ella observa a Clarence, con un parche en el ojo, como Nick Furia, jugar con su hijo, Elvis, frente al mar.

Por cierto, que este final recuerda mucho a una secuencia de “Malas tierras”…

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Acerca de Carlos Rubio Recio
Nací en Móstoles en 1985, aunque he vivido toda mi vida en Alcorcón, Madrid. Mis primeros años de estudio los hice en un colegio de monjas, después pasé a uno de curas, al que también iba mi hermano mayor, y finalmente terminé el bachillerato en un instituto laico. Desde que recuerdo, el cine y la literatura siempre han estado ahí, acompañando mis pasos. Terminado el Bachillerato entré a estudiar Filosofía en la Universidad Complutense, y al 2º año de carrera me matriculé en la Escuela de Cine de Alcorcón. Como suele pasar en estos casos, en la escuela hice grandes amigos con los que además, poder realizar proyectos. Uno de esos amigos es Daniel Andrés Pedrosa, con el que he colaborado en muchas ocasiones desde entonces, y con el que muy probablemente seguiré trabajando en el futuro. Después de la escuela de cine, entré a estudiar guión con Elisa Puerto en “La Piscifactoría”, y ahí sigo, ya voy por mi segundo año.

4 Responses to Tarantino: True romance (Amor a quemarropa)

  1. silvia says:

    Solo un pero. en la parte que dices: “al que pretenden venderle todo el maletín de coca a un precio muy superior al del mercado.” En verdad es un precio INFERIOR al mercado, puesto que en vez de 500.000$ piden 250.000 ademas a Clereance le dicen que como mucho le podran dar 200.000$.

  2. Ramón says:

    Hermosa y completa descripción de la película. Y otra aclacación jejeje Alabama no dice que su ‘chulo’ le diera una paliza a ella… Lo que le dice a Clearence es que se la dio a una amiga de ella de la agencia.

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