KILL BILL VOLUME I

* Atención: Este analisis de la pelicula es un spolier en sí mismo. Es preferible leerlo después de haber visto la película. Quedais avisados…

 

 

Después de “Jackie Brown”, vino el silencio. Tarantino, que había triunfado estrepitosamente con “Pulp fiction”, vio como su última película, y su cambio de estilo, no contentaron demasiado a su público, que pedía la vuelta del maestro a sus antiguos fueros. Tarantino captó el mensaje, pero decidió tomárselo con calma, como ha hecho siempre desde el estreno de “Reservoir dogs”, no se dejo atosigar, no se precipitó, se dedico a vivir la vida, a ver películas y a participar en las de los demás. Sabía que iba a volver, y que cuando lo hiciera, lo haría con fuerza, dispuesto a revalidar su titulo como uno de los mejores directores del panorama mundial.

El argumento de “Kill Bill” nació durante el rodaje de Pulp fiction. Entre toma y toma, Uma Thurman y él empezaron a barajar la idea de un posible proyecto cuya protagonista sería una letal asesina, que tras intentar dejar el negocio para poder llevar una vida normal, es atacada por la banda de su jefe.

Tarantino tardó tanto tiempo en ponerse manos a la obra por dos razones; La primera, que tras el éxito de “Pulp fiction”, se le abrieron las puertas para poder rodar una superproducción, que en principio iba a ser “Inglourious Basterds”, un proyecto que los productores le obligaron a rescribir repetidas veces, y que terminó dejando aparcado para centrarse en “Jackie Brown”. Ya en el año 2000, Uma y Quentin se encontraron en los globos de oro, y volvió a surgir la mecha de “Kill Bill”. Quentin tardó dieciocho meses en escribir el guión, cuyo rodaje se vería retrasado durante un año debido a la maternidad de Uma Thurman, y la decisión del todo comprensible, de esperarla.

“Kill Bill” fue la primera película de Tarantino que vi en el cine, y debo decir que la recuerdo como una de las experiencias más intensas y gozosas que he vivido en una butaca. La película desprende una fuerza magnética que te arrastra, respira una libertad y un amor por el cine que te cala muy dentro. Creo que es, junto a “Malditos Bastardos”, su obra más personal, en la que más se expone a nivel humano, y como artista. Y es, sobre todo, una carta de amor a su madre, Connie, y a todas las madres.

Nada más empezar la película, Tarantino nos enseña sus cartas con la aparición del logo de “Shaw Brothers”, éste va a ser su homenaje a las cintas de artes marciales y yakuzas de los años 70, y también al “spaghetti westerm” y las películas de Leone.

Aparece un letrero en el que se puede leer: “La venganza es un plato que se sirve mejor frío.” Antiguo proverbio Klingon.

Oímos las respiraciones entrecortadas de “La novia”, de la que por capricho de Tarantino, no conoceremos su verdadero nombre, Bernita Cox, hasta el volumen dos, y que es interpretada por Uma Thurman. Vemos un primer plano de la novia, con la cara llena de sangre y un velo. La imagen está en blanco y negro. Escuchamos la voz de Bill, David Carradine. Sabemos que es Bill, porque en una inteligente decisión, la mano de Bill entra en plano y limpia con su pañuelo, que tiene bordado su nombre, la cara de Uma. Por supuesto, Tarantino evita mostrarnos el rostro de Bill, y ésta vez lo hará durante toda la película, haciéndonos esperar hasta el volumen dos para saber que aspecto tiene. Bill dice, “No estoy siendo sádico, estoy siendo masoquista”. La novia, viendo lo que se dispone a hacer Bill, dice, “Bill, es tu bebé.” Se oye un disparo y un salpicón de sangre irrumpe en plano.

Pasamos a negro. Un titulo nos recuerda de que va la cosa, es la cuarta película de Quentin Tarantino. Las películas de los grandes directores se numeran, y Tarantino entrará definitivamente en ése grupo con “Kill Bill”.

Como ya es habitual, Tarantino, guionista de costumbres, divide la película en un prólogo y cinco capítulos, desarrollando una estructura en cinco actos en la que se siente muy cómodo.

Comienza el capitulo 1, que lleva por título, “dos”.

Vemos a Bernita aparcar la “Pussywagon” frente a una casa de aspecto apacible y residencial, con juguetes y un tobogán en el jardín. Bernita llama al timbre. Por la voz que sale de la casa, sabemos que la mujer que va hacia la puerta piensa que es su hija quien llama, implantación de lo que efectivamente pasará después. Nada más abrir la puerta, vemos en la reacción de Uma Thurman un recurso, llamado “Horror horn” o “Fear Flasher”, un truco desarrollado durante los años 60, que nos acompañará durante toda la película, y que anuncia el inicio de una escena violenta. A mi me recuerda a un efecto muy similar utilizado por Brian de Palma en “Scarface”, justo antes de que Tony se vuelva loco de celos y mate a su amigo y socio.

Nada más verse, sin mediar palabra, la novia y ernita, interpretada por Vivica A. fox, comienzan una pelea a muerte. La espectacularidad de la pelea contrasta sobremanera con el entorno, una casa residencial. Sorprendentemente, la pelea se detiene con la llegada a la casa de la hija de Vernita, anunciada previamente al detenerse un autobús escolar frente a la puerta. Las dos mujeres, madres, deciden parar la pelea. El humor de Tarantino se apoya muchas veces en la introducción de elementos muy cotidianos en situaciones del todo extraordinarias, como ya pasaba en “Pulp fiction” con “La situación con Bonnie”.

Vernita le ofrece a la novia tomar un café. Bernita acepta. Al pasar a la cocina, contemplamos todo el “decorado” desde arriba, como si Tarantino quisiera recordarnos más que nunca que todo es un artificio y que no le importa que no se parezca en nada a la realidad. Este plano, que le gusta mucho a Tarantino, será usado más adelante, y remite al plano final de “Taxi driver”, en el que Travis, herido, descansa en el suelo, mientras la cámara, haciendo un subjetivo del techo, baja las escaleras muy despacio mostrándonos la envergadura de la tragedia.

Suena la voz en off de Bernita, que nos explica quien es la mujer a la que acaba de intentar matar, y con la que ahora se está tomando un café. Gesto que nos recuerda, en ésta historia más que nunca, la enorme presencia que tiene en el cine de Tarantino la idea del honor entre guerreros. Aspecto que Vernita no tiene demasiado claro, ya que intenta matar a traición a Bernita a la más mínima oportunidad. La novia, reaccionando rápido, mata a su oponente clavándole un cuchillo en el pecho. Es interesante la manera de manejar los ritmos dramáticos y de montaje de Tarantino. Comienza la escena muy fuerte, y luego baja el ritmo para que nos confiemos, para que pensemos que el duelo definitivo entre estas dos mujeres será por la noche, y justo entonces, sube de nuevo el nivel de la acción. Tarantino sabe que el éxito de una película de acción reside en saber manejar los tiempos, en hacer una buena montaña rusa; con subidas y bajadas, con lupings y tirabuzones, pero todo dispuesto en su justo orden.

Tras matar a Vernita, Uma comprueba que la hija de su victima ha visto lo sucedido, y le anima a que dentro de unos años, si sigue sintiendo odio, vaya a buscarla, que ella la estará esperando.

La novia sale de la casa y sube a la camioneta. Se oye la voz en off de su maestro instruyéndonos sobre cómo debe comportarse un guerrero en el combate.

La novia tacha el nombre de Vernita Green en una lista escrita a mano e integrada por cinco nombres. El primero, el de O Ren Ishii, ya está tachado. De nuevo, Tarantino opta por no contarnos la historia en orden cronológico.

Con tan poco tiempo de visionado ya queda clara una cosa a nivel estético, tanto la dirección de fotografía, a cargo de Robert Richardson, preciosista y llena de destellos, como la dirección de arte, exprimen al máximo el uso de los colores, sobre todo del rojo y el amarillo, y le confieren al film la estética propia de un cómic.

Pasamos al capitulo dos, “ La novia ensangrentada”.

Un intertitulo nos avisa, hemos dado un salto atrás en el tiempo de cuatro años y seis meses.

Un sheriff, usado en varias películas tanto de Robert Rodríguez, como de Tarantino, llega en coche a la escena del crimen. Viene escuchando la radio, la música llena la escena. El humor absurdo de Tarantino sigue dejándose notar en ésta secuencia, ya sea en el coche lleno de gafas de solo, o en el “Dame los datos morbosos, hijo número uno”, que le suelta el sheriff a su ayudante. También abundan los planos detalle de los píes, apunte de lo que será el volumen dos, todo un festín visual para todo podólogo entusiasta.

La realización de la película está llena de pequeños detalles, que denotan la clara intención de Tarantino de pasárselo bien, y de lucirse como director en un terreno al que le tiene tanto respeto como son las películas de acción. Por poner un pequeño ejemplo; Cuando pasamos al subjetivo del sheriff contemplando el cuerpo inerte de la novia, lo vemos todo de color verde debido a las gafas que lleva puestas, cuando se las quita volvemos a ver la escena con su gama de colores habitual.

Tras escupir al sheriff en un gesto involuntario, se dan cuenta de que la novia no esta muerta y se la llevan al hospital.

A continuación presenciamos un homenaje de Tarantino a Alfred Hitchcock y a Brian de Palma, y su “vestida para matar”. Cuando Elle Driver, Daryl Hannah, se dispone a matar definitivamente a Uma Thurman, recibe la llamada de Bill, que prefiere darle la oportunidad de vengarse, si algún día logra despertar de su largo sueño.

El ambiente hostil y de violencia de toda la película, se resume en la frase que Elle le suelta a la novia comatosa; “Un consejo gilipollas, no te despiertes jamás.”

Por corte a negro; Cuatro años después…

La novia es despertada por la picadura de un mosquito. Al despertar, viene a su cabeza las últimas imágenes de la matanza. Tarantino se recrea hasta el extremo en el momento en el que la bala de Bill sale de la pistola.

Uma solloza y se toca la cabeza. Palpa metal, suena a metal. Inmediatamente después, Uma se toca la tripa, buscando a su bebé. En ése momento, al pensar que su bebé ha muerto, Uma rompe a llorar. Posiblemente, el personaje de “La novia” sea uno de los más recordados en la carrera de Uma Thurman, debido entre otras cosas, a la entrega absoluta de la actriz a su personaje, al que dota de verdad y carisma en cada plano. Teniendo durante los dos volúmenes de la saga, momentos de gran actriz como éste.

La novia comprueba por las líneas de su mano, que han pasado cuatro años. Ha perdido cuatro años de su vida por culpa de Bill y su banda.

La novia oye un ruido y se hace la dormida. A partir de aquí asistimos a una parte de la película ciertamente grotesca, en la que Tarantino vuelve a sacar a paseo a ésos personajes de la América profunda, como el armero de “Pulp fiction”. El fantasma de Russ Meyer sobrevuela la habitación del hospital.

Tras despachar a los dos indeseables, la novia le roba las llaves del coche y el uniforme al enfermero que la ha estado prostituyendo y abusado de ella durante cuatro años.

La novia baja en silla de ruedas al parking y busca la furgoneta, no tarda mucho en encontrarla, no es muy difícil hacerlo. Uma entra en el coche y se dispone a recuperar la movilidad de las piernas mediante una técnica mental secreta. Aquí, otra vez, el fetichismo por los píes llena la pantalla.

Mientras intenta recuperar la movilidad de sus dedos, la novia, mediante una voz en off, recuerda a los culpables de la matanza.

Capitulo tres; “El origen de O-Ren”

En este capitulo, Tarantino no duda en trasladar la imagen real de la película al anime más adulto y violento, y hacer un cortometraje de animación para narrar la vida de O-Ren, y de cómo y por qué, se convirtió en la mejor asesina de Tokio. Especialmente espectaculares son algunos de los momentos del anime; Cuando O-Ren se vuelve a meter en la boca una onomatopeya, cuando mata al asesino de sus padres, o cuando seguimos la trayectoria de una bala hasta que atraviesa el cerebro y la luna del coche de la victima.

Realmente, las motivaciones de O- Ren no difieren mucho de las de la novia, la venganza. En esto, tanto a nivel argumental, como no digamos ya, visual, la película recuerda a “La trilogía del dólar”, de Sergio Leone, o “Cometieron dos errores”. De hecho, cuando la narración llega al momento del asesinato en la capilla, la novia dice; “Ése día mató a nueve personas, incluida mi bebé neonato. Pero cometió un gran error, debió matar a diez.”

Trece horas después, y gracias a los ejercicios mentales, la novia puede caminar, y conducir hasta el aeropuerto para coger el avión a Okinawa…

Capitulo cuatro; “El hombre de Okinawa”.

La novia llega al bar que regenta Hattori Hanzo, Sony Chiba, y le convence para que le fabrique una catana. Por primera vez desde que empezó la película, la vemos siendo amable con una persona, que salta a la vista, le infunde un tremendo respeto, y por la que siente admiración.

Hay que detenerse en la escena en la que Uma Thurman sube al piso de arriba y contempla la colección de armas fabricadas por Hattori Hanzo. Tarantino rueda la secuencia de tal forma, hace que la novia se comporte con tal respeto, que la escena se llena de un misticismo, de un halo sagrado, que remarca la importancia de poseer una catana Hanzo. En un momento dado, Uma duda en tocar una de las espadas debido al tremendo respeto que le impone el arma.

Hattori le dice a la novia que ya no fabrica instrumentos de matar. Ella le da a entender que la espada sería para vengarse de uno de los alumnos de Hattori. Éste, en vez de preguntar de quién se trata, escribe el nombre de Bill en el vaho de la ventana. Esta acción, me resulta tan forzada como poética, y puede que muchos la vean innecesaria, pero yo creo que es tremendamente efectiva, y cuenta mucho de la relación entre Hattori y Bill, y del daño que le ha hecho éste, cuyo nombre ni siquiera puede pronunciar. Hattori acepta fabricar el arma.

Para redondear la secuencia, la novia se apresura a borrar el nombre de la ventana hasta no dejar nada.

Un mes después…

Asistimos a otro momento de gran espiritualidad cuando Hanzo le entrega la catana a Uma.

Pasamos al Capitulo cinco; “Enfrentamiento en la casa de las hojas azules.”

De nuevo, la voz en off de la novia, nos pone al corriente de lo que pasa. Nos cuenta que O-Ren, gracias al apoyo financiero y filosófico de Bill, se ha hecho con el control de los clanes yakuza. En ésta escena, en la que presenciamos una reunión en la que O-Ren termina cortándole la cabeza a uno de los miembros del clan, se nos presenta a otros tres personajes; Kato, Gogo, que parece sacada directamente de “Battle Royale” y Sofi, la traductora.

En el momento en el que O-Ren le corta la cabeza al displicente miembro del clan, vemos salir de su cuerpo seccionado un imposible chorro de sangre, a todas luces artificial. En eso radica su encanto, en la sabia decisión de Tarantino de ser fiel al concepto de la película, y recrear en carne y hueso los “efectos especiales del anime”.

Uma llega a Tokio y se dirige a la guarida de O-Ren sobre una moto amarilla, a juego con el traje, y el casco.

O-Ren llega con su séquito de secuaces a la casa de las hojas azules. La forma de rodar al grupo nos lleva directamente, en una auto referencia clara, al plano de “Reservoir dogs”, con todos los perros caminando a cámara lenta por la calle.

Antes de retar abiertamente a O-Ren, la novia pasa al baño para cambiarse el traje de la moto y ponerse algo más cómodo; un chándal amarillo, homenaje a Bruce Lee, en juego con la muerte. La llegada al cuarto de baño es rodada en un plano cenital con grúa, al que, como ya he dicho, y como se verá más adelante en “Malditos Bastardos”, Tarantino le ha cogido mucho cariño.

Finalmente, la novia le hace saber a O-Ren que ha llegado su hora. O-Ren, por su parte, le manda a algunos de sus escoltas, integrantes de “Los ochenta y ocho maníacos”, que lucen una máscaras idénticas a las que, de nuevo Bruce Lee, llevaba en la serie televisiva, Green Hornet.

Tras matar a la primera remesa de enemigos, la novia se enfrenta a Gogo, que lleva un arma diferente a la de los demás, y que domina a la perfección. Una vez se ha desecho de ella también, dejando para la posteridad ésa imagen tan hermosa y perversa de la chica llorando sangre, entran en acción el resto de los ochenta y ocho maniacos.

La batalla campal que se desarrolla a continuación es rodada por Tarantino haciendo uso de todos los recursos a su alcance. Lo primero que hace es autocensurarse, y pasar al blanco y negro tras un parpadeo de Uma. A partir de aquí, todo tiene cabida; zooms, cámaras lentas, encuadres a destiempo, tomas torcidas, sonidos diversos, saltos acrobáticos al más puro estilo “Tigre y Dragón”, y planos a contraluz, que siguen con destreza y cierta sensación de video clip la lucha de la novia, que no duda en practicar break dance para desmembrar a sus enemigos.

Así, llegamos al combate final entre O-Ren y la novia. Un combate a muerte bajo la luz de la luna en un paisaje nevado, y en el que el ritmo lo marca una fuente. La escena, contrasta con el ritmo frenético de la secuencia anterior. El duelo se llena de solemnidad, y silencios. Como ya sabemos, el combate lo gana la novia, que le corta la cabellera y parte del cráneo a O-Ren de un preciso espadazo. Desde aquí, aprovecho para apuntar que el hecho de que la cabellera de O-Ren salga volando, y que en Malditos Bastardos, Aldo, Brad Pitt, coleccione cabelleras, puede dar paso a un nuevo elemento recurrente en la filmografía del cineasta en futuros proyectos. Tarantino ha ido incorporando auto referencias con cada película, y parece que se esfuerza por satisfacer a los fans que buscan elementos ya conocidos o familiares en todo lo que hace el director, y quizá en este aspecto, Tarantino debería aprender de la experiencia de Hitchcock y sus cameos, broma que llegó a distraer a los espectadores más de la cuenta y le obligó a aparecer cada vez más pronto, para que la gente dejará de buscarle y pudiera concentrarse en la película. Lo digo porque si empezamos a sumar, la suma de elementos es cada vez mayor; El que salga el traje negro que usa Uma en Pulp Fiction, que salga un cuarto de baño, y a ser posible, que después pase una catástrofe, planos de pies, que salga alguna de las marcas inventadas, ya sea Big Kahuna, Red aple o cualquier otra…En fin, son elementos que los aficionados disfrutamos, pero que tenga cuidado de no convertirse en esclavo de sí mismo.

 

Tras eliminar a O-Ren, la novia le manda un mensaje a Bill a través de Sofi. Quiere que todos sepan que piensa vengarse con saña. Lo que la novia no sabe, es que como dice Bill justo, justo al final de la película, es que su hija esta viva.

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Acerca de Carlos Rubio Recio
Nací en Móstoles en 1985, aunque he vivido toda mi vida en Alcorcón, Madrid. Mis primeros años de estudio los hice en un colegio de monjas, después pasé a uno de curas, al que también iba mi hermano mayor, y finalmente terminé el bachillerato en un instituto laico. Desde que recuerdo, el cine y la literatura siempre han estado ahí, acompañando mis pasos. Terminado el Bachillerato entré a estudiar Filosofía en la Universidad Complutense, y al 2º año de carrera me matriculé en la Escuela de Cine de Alcorcón. Como suele pasar en estos casos, en la escuela hice grandes amigos con los que además, poder realizar proyectos. Uno de esos amigos es Daniel Andrés Pedrosa, con el que he colaborado en muchas ocasiones desde entonces, y con el que muy probablemente seguiré trabajando en el futuro. Después de la escuela de cine, entré a estudiar guión con Elisa Puerto en “La Piscifactoría”, y ahí sigo, ya voy por mi segundo año.

2 Responses to KILL BILL VOLUME I

  1. Una obra maestra del cine creada por un maestro del cine. Personalmente, me parece mejor que el volumen II.

    • Si, a mi también me parece mejor que el volumen II (Que me encanta), creo que es porque el volumen I te lleva con tal energia por la película, y en tal estado de sorpresa permanente, que apenas tienes tiempo para pensar, es una conquista sin tregua a los sentidos. El volumen II, en cambio, es más reflexivo, es más como un westerm crepuscular donde Tarantino se toma su tiempo para abordar el tema de la maternidad .

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