Mi paisaje

Mi paisaje

 

Últimamente, camino siempre con los puños apretados,  y llego a casa con sonrisas en las manos.

Últimamente, doy dos pasos atrás cuando llega el metro, y procuro no asomarme a la terraza si hace bueno.

Últimamente, doblo los pies hacia dentro, y la sonrisa ya no me sale natural, tiro de ella, como un titiritero.

Últimamente, duermo boca abajo, y braceo a la zona más profunda del sueño, donde la luz del mundo queda lejos.

Últimamente, mis vaqueros parecen un desierto de cristales rotos, y arañan al quitármelos.

Últimamente, los nombres han vuelto a sangrar,  y  lleno las gasas con caras de mujer.

Últimamente, el mundo brilla con soberbia, y las parejas se queman en los parques.

Últimamente, evito las películas y las canciones, como  quien busca sombra en Agosto.

Últimamente, miro mucho la hora,  y creo que no voy a llegar a los cuarenta, y fantaseo con atentados.

Últimamente, devoro abrazos con  hambre de  náufrago.

Últimamente, me siento  a dos pasos del desastre, y vuelvo a ver el paisaje del que había logrado alejarme.

 

 

Un texto de Carlos Rubio Recio

 

 

Instrucciones para construir espacio-tiempo

 

Coincide con otra persona en el espacio-tiempo.

Entra en su espacio, detén el tiempo.

Deletrea “cosmogónico” en su boca, y déjate llevar.

 

Notarás en tu lengua agujeros de gusano.

Atraviésalos, y podrás moldear el espacio.

 

Si una vez creado el nuevo espacio- tiempo,

No es el más habitable en el que has estado,

Busca a otra persona. Repite el proceso.

 

Un texto de Carlos Rubio Recio

 

Las heridas de amor

Texto extraído del Diccionario de Medicina General del Doctor Manuel  Sisquera Campanar:

Las heridas de amor son con las que más literatura pierde el cuerpo humano. Ésta herida se distingue del resto porque la literatura es de un color más oscuro y sale a fuertes borbotones. La velocidad de actuación en estos casos es fundamental. Lo primero que se debe hacer es aplicar un fuerte torniquete sobre la herida. Para ello necesitaremos papel y lápiz, también se admite el uso de un bolígrafo, aunque las discusiones sobre cuál es más efectivo siguen siendo inconclusas. Después de aplicar el torniquete, el paciente empezará a escribir; poesía en la mayoría de los casos, y prosa en casos excepcionales. En los primeros días de la cura debemos limpiar la herida con mucha frecuencia. Al principio las poesías serán de un color muy oscuro, desprenderán un olor nauseabundo, estarán llenas de adjetivos y tendrán una rima descuidada. Comprobaremos que abunda el uso de palabras como alma, roto, corazón, dolor, y el de nombres propios, uno especialmente. No debemos preocuparnos, es normal. Según pasen los días y la herida se vaya limpiando, las poesías adquirirán un tono más claro, podremos comprobar la aparición de un uso más cuidado de la rima y la desaparición de muchas de las palabras que aparecían en los primeros días. La presencia del nombre propio persistirá unos días, dependiendo de la profundidad de la herida. Al cabo de un tiempo, la necesidad de cambiar el papel de la venda será más espaciada. Las poesías tomaran entonces un tono rosa y sabremos que estamos en la última fase de la cura. Los síntomas que indican que el paciente se ha recuperado dependen del tipo de persona a la que estemos tratando; si es una persona que no tenía afición por la escritura antes de sufrir la herida, la forma de saberlo es sencilla, dejará de escribir. No obstante se han dado casos de pacientes de éste tipo que tras la recuperación total de su herida han seguido escribiendo, aunque de forma mucho más lenta y dificultosa. Sí el paciente tenía propensión a la escritura antes de hacerse la herida, la manera más sencilla de saber si se ha recuperado, es leer los textos que escriba pasado un tiempo y comprobar que han adquirido sosiego, un color dulce, y una sana alternancia entre prosa y verso. Las personas más proclives a sufrir este tipo de herida son las que se encuentran entre los 15 años y los 100. Y muy especialmente los que están entre los 14 y los 20. Es muy importante saber que, pese a la creencia popular, el uso de alcohol o cualquier otro tipo de droga, no es aconsejable durante el tratamiento de éste tipo de heridas. Ya que si bien al principio el dolor del paciente puede remitir de manera considerable, tras un consumo prolongado pueden aparecer efectos secundarios, especialmente en personas con tendencias depresivas.

Texto de Carlos Rubio Recio